Así lo señaló el subsecretario del Medio Ambiente, José Ignacio Vial, al inaugurar la sesión estratégica de actualización de la hoja de ruta del Pacto Chileno de los Plásticos de Fundación Chile para el 2026-2030.
Con una sesión de trabajo estratégico en que se definieron los desafíos de la economía circular de los plásticos al 2030, se dio inicio a la actualización de la hoja de ruta del Pacto Chileno de los Plásticos, la que –como lo sostienen en el Ministerio del Medio Ambiente– será la que oriente las acciones a nivel país. En la instancia participaron empresas e instituciones socias y colaboradoras del Pacto, que incluye representantes de toda la cadena de valor, junto a actores del ecosistema invitados a aportar su visión.
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“Actualizar esta hoja de ruta al 2030 es una oportunidad concreta para definir hacia dónde queremos ir como país en la economía circular y –para lograrlo– necesitamos que el sector público, las empresas, la academia, los sistemas de gestión y la sociedad civil estén en la misma mesa. El Pacto ha demostrado que eso es posible”, destacó José Ignacio Vial, subsecretario del Medio Ambiente, cartera que co-lidera el Pacto junto a Fundación Chile.
Alejandra Kopaitic, directora ejecutiva del Pacto Chileno de los Plásticos de Fundación Chile
El subsecretario Vial enfatiza que “este instrumento se conecta directamente con las políticas que están definiendo el futuro ambiental del país, tales como la ley REP, nuestras metas climáticas, la estrategia nacional de residuos orgánicos y los compromisos internacionales de Chile. Por eso quiero ser claro: esta no es la hoja de ruta del pacto, es la hoja de ruta para los plásticos en Chile”.
Respecto al trabajo realizado en la sesión estratégica, Alejandra Kopaitic, directora ejecutiva del Pacto Chileno de los Plásticos de Fundación Chile, comentó que se partió “por revisar avances, brechas y aprendizajes del ciclo 2020-2025, para continuar analizando la vigencia y pertinencia de los desafíos, complementando con otros retos, según los cambios en el contexto y las brechas existentes. Esto se hizo teniendo siempre a la vista
las cinco metas que ya nos fijamos para el 2030, que tienen que ver con la reducción de los plásticos problemáticos e innecesarios, el ecodiseño de envases y embalajes, el reciclaje y la reutilización efectivos, la incorporación de material reciclado y una meta de educación ambiental, que no estaba en la hoja de ruta anterior: Aumentar el nivel de conocimiento y adopción de hábitos asociados a la economía circular de los plásticos”.
Alejandra Kopaitic destacó que, de las 82 acciones propuestas en la hoja de ruta 2020-2025, “se ejecutaron con éxito 47 y 13 están en proceso de implementación, en tanto hubo 22 que estuvieron fuera del alcance del Pacto y que, a pesar de los esfuerzos, no se pudieron concretar, y que evaluaremos si siguen vigentes en el contexto actual”.
Definición de desafíos
Durante la jornada, las y los participantes se dividieron en mesas para analizar un conjunto de desafíos, revisar su vigencia, los ajustes requeridos y la sinergia con las metas estratégicas del Pacto Chileno de los Plásticos, en un trabajo que fue facilitado por Circular HR, consultora experta en capital humano de Fundación Chile que apoyará la actualización de la hoja de ruta.
Sobre ese trabajo colaborativo, Francisca Gebauer, directora ejecutiva de CampoLimpio, señaló: “Estuvo muy interesante la jornada. Trabajamos las distintas metas con los desafíos respectivos y se pudo incluir la mirada desde los diferentes sectores de la cadena del plástico”. Según la ejecutiva, el análisis incluyó los cambios regulatorios de los últimos años, lo que significó “considerar una serie de acciones que no estaban en la anterior hoja de ruta y que es necesario abordar para que estas leyes se puedan efectivamente implementar y sean exitosas”.
Gustavo Compagñone, gerente de Investigación y Desarrollo de Amcor (socio líder del Pacto), también valoró la instancia: “Es muy importante estar aquí presente porque acá se definen los desafíos relevantes de cada una de las metas para la hoja de ruta al 2030. Además, trabajar con distintos actores nos enriquece muchísimo, porque cada uno aporta desde su visión y su día a día”.
Por su parte, Carola Moya, CEO de Santiago Slow y directora de Fundación Conexión Natural, relevó “el trabajo colaborativo entre las distintas organizaciones que participamos del Pacto” y el que “dentro de las mismas metas ya van apareciendo iniciativas que se pueden ir implementando y que pueden surgir de los mismos socios, lo que me parece súper importante”.
Finalmente, Claudio Toro, director ejecutivo del Centro de Investigación de Polímeros Avanzados (CIPA), nuevo colaborador académico del Pacto, comentó: “Para nosotros fue muy interesante, porque nos permitió tener una visión global de lo que están trabajando en el Pacto y observamos que los desafíos que analizamos son muy atingentes a lo que pueda pasar con la industria en los próximos años. También, siendo CIPA de la Región del Biobío, pudimos conectarnos con el ecosistema y pensar en extrapolar esto también a regiones y crear capacidades locales para promover la economía circular de los plásticos a todo nivel”.
Después de este trabajo en la co-construcción de los desafíos, vendrá un proceso de validación con el Comité Estratégico, para luego realizar el taller centrado en soluciones –fijado para el próximo 4 de agosto– y su respectiva validación, que será la última instancia antes de presentar la Hoja de Ruta al 2030.
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