El proceso de descarbonización será un importante aporte a la NDC de Chile

”Diversas proyecciones de expertos del mercado convergen en que los objetivos de la Política Energética 2050 se cumplirá 20 años antes, con una matriz que aportará el 70% de su energía con fuentes renovables hacia el año 2030”.

 

 

 

 

 

Paola Hartung

Vicepresidenta de ACERA AG

En Chile el sector que explica el mayor volumen de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) es el de Energía, el que según el Balance Nacional de Emisiones 2019, representa el 78% de las emisiones de GEI del país. Dentro de esta categoría, la industria de la generación de energía eléctrica es la de mayor importancia, con un 41,5 %, seguida de un 31,3 % de Transporte, 18,7 % de industrias manufactureras y de la construcción, y un 8,5 % de otros sectores.


"El sector de la Energía el cual debería tener la prioridad para

reemplazar las fuentes de generación contaminantes por fuentes

limpias".


Las ventajas de Chile en cuanto a la disponibilidad de fuentes primarias para la generación eléctrica mediante fuentes renovables y el hecho de que es esperable un proceso de electrificación de la demanda energética que hoy descansa en combustibles fósiles, sugiere que sea justamente el sector de la Energía el cual debería tener la prioridad para reemplazar las fuentes de generación contaminantes por fuentes limpias. De igual forma, en el sector transporte los esfuerzos debieran enfocarse en el reemplazo de los combustibles fósiles por electricidad que, generada con fuentes limpias, ofrece un importante potencial adicional de mitigación de emisiones.


Hay varios estudios que han explorado la “trayectoria” que podría seguir el sector eléctrico para reemplazar las centrales termoeléctricas por centrales basadas en fuentes renovables.  Todos ellos aportaron resultados preliminares que permiten pensar en un retiro de las centrales a carbón y diésel antes de 2040 y que existe también la oportunidad de retirar las centrales a gas o una parte de ellas antes de 2050.

Sin embargo, para gestionar y viabilizar una descarbonización acelerada, es imprescindible identificar los principales habilitantes y condicionantes que permitan que el cierre de las centrales a carbón se realice de manera gradual, sin afectar la seguridad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Y es crucial, además, incorporar los aspectos técnicos-económicos y ambientales que resguardan a los propios consumidores de energía, así como también las condiciones que permitan hacerse cargo de los desafíos impuestos por la Contribución Nacional Determinada (NDC) de Chile.


El compromiso a nivel país constituye un desafío de proporciones para Chile, especialmente si se considera la magnitud de los cambios necesarios para alcanzar a nivel nacional la meta de emisiones netas cero, ya que solo faltan 30 años para llegar al 2050. En un contexto de cambios sociales, técnicos y económicos que son necesarios para alcanzar la citada meta, el plazo parece bastante estrecho.


"Es imprescindible identificar los principales habilitantes y

condicionantes que permitan que el cierre de las centrales

a carbón se realice de manera gradual, sin afectar la seguridad

del Sistema Eléctrico Nacional (SEN)".


Sin embargo, hemos presenciado con optimismo cómo la meta de la “Ley 20/25”, que definió que un 20% de la energía producida en Chile al año 2025 fuera proveniente de Energía Renovable No Convencional (ERNC), se ha cumplido cinco años antes, y que diversas proyecciones de expertos del mercado convergen en que los objetivos de la Política Energética 2050 se cumplirá 20 años antes, con una matriz que aportará el 70% de su energía con fuentes renovables hacia el año 2030. Creemos que Chile sí puede comprometer un importante aporte a su NDC a través del actual proceso de descarbonización del sector eléctrico.


"Creemos que Chile sí puede comprometer un importante

aporte a su NDC a través del actual proceso de descarbonización

del sector eléctrico".


Estos asombrosos resultados para nuestro país han sido fruto de reglas de mercado adecuadas, de una sostenida baja en los costos de las energías renovables y de nuevas tecnologías que complementan esta nueva forma de operar de los sistemas eléctricos. Si adicional a este extraordinario resultado quieren explorarse alternativas para acelerar aún más el proceso de descarbonización, esto debe ser avalado por estudios técnicos y económicos que permitan garantizar en todo momento una provisión de electricidad segura, suficiente, a precios accesibles para los consumidores y con plazos adecuados que le permitan a nuestro parque renovable prepararse para operar exitosamente.

Paola Hartung es Ingeniero Civil Eléctrico y Magíster en Ingeniería Industrial(c) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Actualmente es directora de Asuntos Regulatorios de AES Gener para Chile y Colombia, como también miembro del Directorio de ACERA desde el año 2015 y Vicepresidenta de la Asociación.

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