En Chile se generan 19,6 millones de toneladas de residuos al año, de las cuales 9 millones corresponden a residuos sólidos municipales. La Ley REP impulsa soluciones que permiten reutilizar plásticos difíciles, reducir desechos y hacer más eficiente el proceso industrial.
De acuerdo con cifras del Ministerio del Medio Ambiente de Chile, en el país se generan 19,6 millones de toneladas de residuos al año, de las cuales 9 millones corresponden a residuos sólidos municipales, provenientes esencialmente de los hogares. Esto equivale a que cada chileno genera aproximadamente 1,27 kilos de residuos al día. Sin embargo, pese a estas cifras, el reciclaje efectivo de residuos domiciliarios no llega al 10%, lo que hace necesario apostar por soluciones que permitan reducir la cantidad de basura de forma real.
“El reto ya no es solo reciclar, sino hacerlo de forma más eficiente. Hoy existen tecnologías que permiten aprovechar residuos que antes simplemente se desechaban”, explica Juan Pablo Contreras, líder de División de Tratamiento de Agua para la Manufactura para Latinoamérica Sur, Centroamérica y Caribe en Ecolab.
Juan Pablo Contreras, líder División Tratamiento de Agua para la Manufactura Latam Sur, Centroamérica y Caribe en Ecolab
En ese sentido, el especialista detalla algunas de las tecnologías que ya están marcando la diferencia en el mercado local y que ayudan a que el reciclaje sea más efectivo:
1. Reutilización y reciclaje de agua en procesos industriales
Hoy existen soluciones que permiten tratar y reutilizar aguas residuales dentro de las mismas operaciones industriales. En ese sentido, se han desarrollado tecnologías que permiten tratar distintos flujos de agua y reutilizarlos, reduciendo el consumo y mejorando la eficiencia operativa. Esto es especialmente relevante para Chile, un país cuyas regiones del centro-norte enfrentan una severa escasez hídrica y donde la industria minera y agroalimentaria depende de una gestión eficiente del recurso.
2. Reaprovechamiento de residuos mediante pirólisis
Este proceso transforma plásticos usados en aceite reutilizable, que luego puede ser tratado para volver a utilizarse en la industria, evitando que estos residuos terminen en rellenos sanitarios. Según datos de ASIPLA (2024), la valorización de plásticos en Chile creció un 19% entre 2022 y 2024, pasando de 106.870 a 127.177 toneladas, impulsada principalmente por la valorización industrial. Sin embargo, el reciclaje específico de envases y embalajes domésticos aún alcanza apenas un 13%, lo que deja un margen enorme de mejora donde tecnologías como la pirólisis son clave.
3. Monitoreo inteligente de recursos
Existen herramientas digitales que permiten a las empresas medir en tiempo real el uso de agua, energía y generación de residuos, identificando puntos de mejora y reduciendo desperdicios. En Chile, la Ley REP ya obliga a los sistemas de gestión de envases y embalajes a reportar sus avances en valorización, y la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) ha avanzado en sistemas de trazabilidad que permiten un mayor control sobre lo que se recolecta, cómo se recicla y dónde termina.
4. Separación automatizada con inteligencia artificial
Nuevas tecnologías permiten clasificar residuos de forma más rápida y precisa, mejorando la calidad del reciclaje y aumentando la recuperación de materiales. En el contexto chileno, donde el Barómetro Cadem-ReSimple 2025 reveló que el 30% de los chilenos recicla semanalmente y que más del 56% del reciclaje ocurre fuera del sistema REP oficial, la automatización de la clasificación se vuelve urgente para capturar ese volumen informal y darle un destino formal y eficiente. Plataformas con visión artificial y algoritmos ya permiten identificar más de 70 tipos de materiales con alta precisión, soluciones que deben aterrizar en las plantas de reciclaje del país.
5. Reducción del uso de plásticos en procesos industriales
Algunas innovaciones permiten disminuir significativamente el uso de plástico en empaques y operaciones. Por ejemplo, Ecolab ha desarrollado la tecnología SmartPower, que reduce hasta en un 99% el uso de plástico en ciertos formatos industriales, contribuyendo a la economía circular. Esto se alinea con el marco regulatorio chileno: la Ley “No Más Bolsas Plásticas” (2021), la Ley “No más Plásticos” (2022) y el Tratado Global contra la Contaminación por Plásticos de la ONU, suscrito por Chile, configuran un ecosistema normativo que premia a quienes reducen en origen.
“Esas soluciones no solo impactan a las grandes industrias, sino que también tienen un efecto directo en la vida diaria, ya que permiten reducir la cantidad de residuos que terminan en rellenos sanitarios o contaminando el ambiente”, sostiene el especialista de Ecolab.
En un contexto donde solo el 30% de los chilenos recicla semanalmente según el Barómetro Cadem-ReSimple 2025, el avance de estas tecnologías representa una oportunidad concreta para cambiar la forma en que se gestionan los residuos. El país tiene como meta valorizar el 75% de sus residuos al 2040, según la hoja de ruta del Ministerio del Medio Ambiente, y la innovación tecnológica será indispensable para cerrar esa brecha.
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