Por Jorge Matamala, presidente del Directorio de la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN)
OPINIÓN
“La razón por la que decidimos medirnos y reportar, al final, es simple. La evolución energética de Chile se juega en parte en decisiones técnicas y regulatorias, y en parte en la capacidad de los distintos actores del sistema para rendir cuentas con datos verificables”.
Cuando una industria decide medirse en sostenibilidad, toma una decisión más compleja de lo que parece. Medir significa exponerse: dejar por escrito lo que se hace bien, lo que se hace a medias y lo que todavía no se hace. Significa asumir que el dato, una vez publicado, podría volver en forma de pregunta.
Como Asociación de Empresas de Gas Natural decidimos hacer ese ejercicio. Publicamos el Informe de Contribución de AGN a la Sostenibilidad y la Evolución Energética de Chile, un documento que consolida tres años de información reportada por nuestras empresas socias y la contrasta con fuentes oficiales del Ministerio de Energía, la Comisión Nacional de Energía y la Superintendencia de Electricidad y Combustibles. No es el primer reporte que hacemos, pero sí el más exigente en alcance y en estándar.
Quisiera detenerme no tanto en las cifras como en lo que revela el ejercicio.
Primero, revela un sector con infraestructura que importa. Nuestras empresas socias concentran el 100% de la capacidad nacional de almacenamiento y regasificación de GNL, operan el 75% de las redes de distribución de gas natural del país y el 43% de los kilómetros de gasoductos de transporte. Esto no es un dato de autopromoción; es una constatación operativa. En 2024, el gas natural aportó el 14,5% de la generación del Sistema Eléctrico Nacional, con ajustes de despacho que se adecuaron a la mayor disponibilidad hídrica y renovable. El sistema funcionó, en parte, porque esa infraestructura estuvo disponible cuando se la necesitó.
“Publicamos el Informe de Contribución de AGN a la Sostenibilidad y la
Evolución Energética de Chile, un documento que consolida tres años
de información reportada por nuestras empresas socias”
Segundo, revela un sector con gestión madura. El 100% de nuestras empresas operativas cuenta con certificación ISO 14001 y 45001. El 43% participa en el Oil and Gas Methane Partnership 2.0, el programa del PNUMA que exige avanzar de estimaciones a mediciones directas del metano. El 86% mide y gestiona su huella de carbono. Son estándares verificables, auditables y comparables internacionalmente, no declaraciones de intención.
“La participación femenina en cargos de decisión subió entre 2022 y 2024:
de 24% a 30% en alta gerencia, de 22% a 25% en jefaturas, de 25% a 36%
en roles profesionales”
Tercero, revela avances acompañados de brechas. La participación femenina en cargos de decisión subió entre 2022 y 2024: de 24% a 30% en alta gerencia, de 22% a 25% en jefaturas, de 25% a 36% en roles profesionales. Es progreso real. Pero en los mismos años, la participación femenina en posiciones operativas y técnicas retrocedió de 23% a 7% y de 24% a 7%, respectivamente. Son brechas que no se resuelven con una política y un indicador; requieren trabajo sostenido con el sistema educativo técnico, con los procesos de reclutamiento y con la cultura interna de las empresas. No las resolvemos todavía, pero sí podemos —y debemos— avanzar: este año firmamos una alianza con INACAP para fortalecer la incorporación de mujeres en áreas técnicas y operativas del sector energético.
“Firmamos una alianza con INACAP para fortalecer la incorporación de
mujeres en áreas técnicas y operativas del sector energético”
Medirnos como industria también expuso los límites del propio ejercicio. Algunos indicadores tienen coberturas parciales, hay categorías donde la comparabilidad entre empresas aún se está construyendo, y hay ámbitos —impacto en cadenas de proveedores, vinculación territorial— que merecen más profundidad en futuros reportes. Ese diagnóstico es parte del valor del informe: sabemos dónde estamos y dónde tenemos que afinar.
La razón por la que decidimos medirnos y reportar, al final, es simple. La evolución energética de Chile se juega en parte en decisiones técnicas y regulatorias, y en parte en la capacidad de los distintos actores del sistema para rendir cuentas con datos verificables. El gas natural forma parte de la infraestructura que habilita esa evolución, junto con el crecimiento sostenido de las energías renovables. Pero pedir reconocimiento a ese rol supone ofrecer transparencia sobre cómo operamos, qué certificamos, qué empleamos y qué dejamos pendiente.
Medir es el primer compromiso. Avanzar sobre lo medido es el siguiente.
Colaboración de:
Jorge Matamala, presidente del Directorio de la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN)
Últimas Publicaciones
Ediciones Especiales
Podcast Conpermisología
CONPERMISOLOGÍA CAP 1
Mario Marchese, director de HNH Energy, conversa sobre los alcances del proyecto, las acciones medioambientales,
con la comunidadad y los desafíos que aún deben sortear.