En los principales valles agrícolas de la región, la diversidad de cultivos y la pequeña agricultura obligan a una gestión continua del agua, en un territorio marcado por la escasez. En plena temporada estival, el uso de datos, telecontrol y soluciones como las de Rubicon Water se vuelven clave para sostener la distribución del recurso hídrico.
En pleno verano, cuando la demanda de agua alcanza su punto máximo en la Región de Coquimbo, la gestión del riego se convierte en un ejercicio permanente de equilibrio. A diferencia de otras zonas del país, en cuencas como el Elqui y el Choapa el riego se administra durante todo el año.
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“Acá no existe una temporada de riego marcada como en el sur; el sistema opera los 365 días, con distintas intensidades según el período”, explica Alex Cortés, gerente de la Junta de Vigilancia del río Elqui.
Álvaro Domínguez, gerente de Proyectos de Rubicon Water para Latinoamérica
La explicación está en el territorio. En estos valles conviven la uva pisquera (motor productivo de la región), cultivos permanentes y hortalizas de la agricultura familiar campesina. “Si no llueve en mayo, hay que seguir regando para que la planta subsista”, señala Diego Alfaro, gerente de la Junta de Vigilancia del río Choapa.
La temporada ha estado marcada por la incertidumbre. En el Choapa, proyecciones de la Universidad de La Serena y la Dirección General de Aguas anticipaban caudales promedio de 10 a 12 metros cúbicos por segundo; la realidad fue distinta: apenas 5,3. “Pensábamos operar con prorratas cercanas al 70%. Hoy estamos en torno al 30%”, afirma Alfaro. La Junta optó por una gestión conservadora, llenando el embalse antes de lo previsto y ajustando entregas para asegurar continuidad mínima.
Repartir poco, sin romper la convivencia
En los períodos más críticos, la equidad es tan relevante como la cantidad disponible. En el Choapa hubo momentos en que los usuarios recibieron solo un 6% de sus derechos. “Un agricultor con 100 litros por segundo estaba recibiendo seis”, recuerda Alfaro.
En el Elqui, la medición en tiempo real ha sido clave para sostener esa equidad. “Hoy las decisiones se toman con datos visibles para todos, lo que reduce conflictos entre quienes están aguas arriba y aguas abajo”, explica Cortés. La trazabilidad ha permitido respaldar decisiones complejas y evitar disputas mayores.
Para hacer posible esta administración, ambas juntas han incorporado soluciones de medición y control en tiempo real. En el Choapa, desde 2016 se instalaron compuertas automatizadas que registran con precisión las extracciones y las reportan a usuarios y autoridades.
“El telecontrol permite que las Juntas de Vigilancia regulen automáticamente la distribución del agua desde la bocatoma hacia los canales, ajustando cualquier variación del caudal según consignas predefinidas y con información trazable. Esto entrega certeza operativa y permite que las decisiones se basen en datos objetivos”, explica Álvaro Domínguez, gerente de Proyectos de Rubicon Water para Latinoamérica.
La experiencia del Elqui y Choapa muestra que, ante una sequía estructural, el futuro del riego en Coquimbo dependerá de datos confiables, organización territorial y decisiones oportunas. En una región donde el riego no se detiene, fortalecer la gestión integrada del agua será clave para sostener la producción agrícola y la convivencia rural.
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