Rebeca Poleo: la paralización temporal del proyecto HNH Energy ha tenido un impacto relevante en la industria del hidrógeno en Chile

En la segunda parte de la entrevista que Reporte Sostenible tuvo con Rebeca Poleo, presidenta de H2 Chile, la ejecutiva responde, entre otros temas, sobre la capacidad real que tiene Chile de convertirse en el hub de hidrógeno verde del Cono Sur, y el impacto que generó en la industria la paralización temporal del mega proyecto de HNH Energy en Magallanes.

-¿Cuál es su evaluación sobre el desarrollo de la industria del hidrógeno, en particular el H2 verde, durante el 2025?

 

El año 2025 ha sido un período de aprendizaje y maduración para la industria del hidrógeno verde a nivel global, y Chile no ha sido la excepción. Durante este año ingresaron al Sistema de Evaluación Ambiental proyectos de hidrógeno verde que, en conjunto, representan una inversión aproximada de US$30.000 millones.

Adicionalmente, se adjudicó financiamiento para tres proyectos vinculados al programa de Anillos Industriales de Hidrógeno Verde (H2V) en las regiones del Biobío y Valparaíso. Estos proyectos recibieron US$16 millones en financiamiento público de Corfo, lo que ha permitido movilizar una inversión público-privada total del orden de US$33 millones.

 

En materia de políticas públicas, la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde inició durante 2025 su proceso de revisión y actualización, con el objetivo de ajustar su enfoque a la evolución del mercado internacional. Este proceso orienta la estrategia hacia el fortalecimiento de la demanda interna como etapa previa al desarrollo de exportaciones, el fortalecimiento de la gobernanza regional y la definición de hitos concretos en materia de infraestructura habilitante.

Rebeca Poleo, presidenta de H2 Chile

Más allá de las cifras, estos avances reflejan una etapa natural de consolidación de una industria emergente. La experiencia internacional muestra que el desarrollo del hidrógeno verde requiere procesos graduales de aprendizaje, ajustes regulatorios y construcción de capacidades tecnológicas, institucionales y de mercado. En este contexto, los proyectos en evaluación, los instrumentos de financiamiento público y la actualización de la estrategia nacional constituyen pasos relevantes para fortalecer las bases de esta industria en Chile.

 

Si bien persisten desafíos, como la competitividad de costos, la articulación de infraestructura y el desarrollo de demanda temprana, las iniciativas impulsadas durante este período apuntan precisamente a abordar esas brechas y generar

condiciones habilitantes para el crecimiento del sector. En esa línea, el país continúa avanzando en la construcción de un ecosistema que permita posicionar al hidrógeno verde no solo como una oportunidad para la descarbonización, sino también como una alternativa concreta de inversión, desarrollo productivo y generación de nuevas cadenas de valor para Chile en el mediano y largo plazo. 

 

-¿Cuánto impactó a la industria la paralización del proyecto HNH Energy, el segundo más grande en la historia del país, que se tramita en Magallanes?

 

La paralización temporal del proyecto HNH Energy, uno de los mayores proyectos de hidrógeno verde propuestos en Chile y el segundo más grande del país, ha tenido un impacto relevante en la industria, principalmente como señal sobre los desafíos que enfrenta el desarrollo de proyectos de gran escala. Sin embargo, es importante precisar que el proyecto no está cancelado ni detenido de manera definitiva, sino que continúa en proceso de evaluación ambiental, aunque con suspensiones temporales en su tramitación para responder observaciones técnicas.

 

HNH Energy es un proyecto que se desarrolla en la región de Magallanes y contempla una inversión estimada cercana a US$11.000 millones, orientada a la producción de hidrógeno verde y su conversión en amoníaco para exportación. Durante su proceso de evaluación en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), el proyecto ha recibido un alto número de observaciones por parte de los servicios públicos y otros actores, lo que llevó a la empresa a solicitar suspensiones temporales del proceso para realizar estudios adicionales, fortalecer la línea base ambiental y preparar respuestas técnicas más completas. Estas pausas son un mecanismo habitual dentro del sistema de evaluación ambiental chileno y permiten mejorar la calidad de la información presentada antes de continuar con la tramitación.

 

Desde el punto de vista de la industria, este proceso ha tenido un impacto más bien simbólico y de aprendizaje, más que estructural. Por tratarse de uno de los proyectos más grandes del sector, su avance o retraso es observado con atención por inversionistas, autoridades y desarrolladores. La situación ha evidenciado la complejidad técnica, ambiental y territorial que implica desarrollar megaproyectos de hidrógeno verde, especialmente en regiones como Magallanes donde la escala de las instalaciones —parques eólicos, plantas de electrólisis, producción de amoníaco, infraestructura portuaria y sistemas de desalación— es inédita para el país.

 

Al mismo tiempo, el proceso ha servido como una experiencia de aprendizaje tanto para el sistema de evaluación ambiental como para los desarrolladores, quienes han comenzado a ajustar sus estrategias. Entre las lecciones que se han observado en el sector se encuentra la importancia de fortalecer las líneas de base ambientales, avanzar con mayor anticipación en el diálogo territorial y, en algunos casos, evaluar el desarrollo de proyectos en fases o módulos que permitan gestionar mejor los riesgos regulatorios y técnicos.

En términos generales, si bien la pausa en la tramitación de HNH Energy ha contribuido a moderar las expectativas iniciales sobre la velocidad de despliegue de esta industria, no ha detenido el desarrollo del sector en Chile. El país mantiene una cartera amplia de proyectos de hidrógeno verde en distintas etapas de desarrollo y continúa avanzando en instrumentos de política pública, financiamiento e infraestructura habilitante.

 

En ese contexto, el caso de HNH Energy puede interpretarse como parte de la etapa natural de maduración de una industria emergente. Más que representar un retroceso, este proceso contribuye a fortalecer los estándares técnicos, ambientales e institucionales bajo los cuales se desarrollará el sector. A largo plazo, estos aprendizajes resultan clave para consolidar una industria que sigue siendo vista como una alternativa relevante de inversión, desarrollo productivo y diversificación económica para Chile.

 

-¿Qué tan cerca está Chile de convertirse en un hub del hidrógeno y amoníaco verde del Cono Sur como se ha comentado en diferentes foros? 

 

Chile está avanzando hacia convertirse en un hub del hidrógeno y amoníaco verde en el Cono Sur, pero aún se encuentra en una etapa intermedia de desarrollo, donde el potencial es claro, pero la consolidación industrial todavía depende de superar varias brechas estructurales.

En primer lugar, el país ha logrado posicionarse tempranamente en la agenda global del hidrógeno verde. La Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde de 2020 cumplió un rol clave al colocar a Chile en el mapa internacional, atrayendo interés de inversionistas, proyectos piloto y alianzas estratégicas. Sin embargo, la actualización de la estrategia en 2026 refleja un proceso de aprendizaje y maduración del sector, ajustando las expectativas iniciales a los ritmos reales del mercado internacional y priorizando el desarrollo de una industria basada en demanda concreta y cadenas de valor completas.

 

Este cambio estratégico es importante, porque reconoce que el desarrollo del hidrógeno no depende únicamente del potencial renovable, donde Chile tiene ventajas excepcionales, sino de construir una base industrial sólida, con infraestructura habilitante, gobernanza territorial, capital humano y mercados de consumo claros. En ese sentido, el foco actual se orienta a sectores donde el hidrógeno puede generar valor en el corto plazo, como la minería, la producción de fertilizantes, los combustibles sintéticos y otros procesos industriales intensivos en energía.

 

A pesar de estas fortalezas, todavía existen desafíos importantes que condicionan la velocidad con que Chile podría consolidarse como hub regional. Entre los principales se encuentran la falta de demanda asegurada, la necesidad de desarrollar infraestructura integrada (electricidad renovable, agua, logística portuaria, almacenamiento y transporte), la complejidad de los procesos de permisos para proyectos industriales de gran escala y la competencia internacional con países que cuentan con subsidios significativos para el hidrógeno limpio.

 

A esto se suma un factor clave de competitividad económica. Aunque Chile posee algunos de los mejores recursos solares y eólicos del mundo, distintos análisis internacionales proyectan que durante la próxima década el costo de producir hidrógeno en el país podría seguir siendo más alto que en economías con mayor escala industrial y cadenas de suministro más maduras. Esto significa que el desafío no es solo tecnológico, sino también financiero y estratégico: reducir el costo del capital, mejorar la bancabilidad de los proyectos y construir modelos de negocio robustos con contratos de venta estables.

Por esta razón, más que una carrera por instalar capacidad rápidamente, el momento que vive Chile es uno de construcción de las bases de la industria. Esto implica fortalecer la articulación público-privada, atraer financiamiento internacional, desarrollar infraestructura habilitante y avanzar en modelos de negocio que permitan demostrar viabilidad comercial a largo plazo.

 

En síntesis, Chile está bien posicionado para convertirse en un hub del hidrógeno y amoníaco verde en el Cono Sur, pero aún no ha alcanzado ese estatus. El país ya cuenta con ventajas naturales, visión estratégica y una cartera relevante de proyectos, pero el paso decisivo será transformar ese potencial en ventajas económicas reales y en una industria competitiva y sostenible en el tiempo. Si logra avanzar en demanda, infraestructura, financiamiento y gobernanza, Chile tiene las condiciones para convertirse en uno de los polos más relevantes de producción de hidrógeno verde del hemisferio sur en las próximas décadas.

 

-¿Cómo afecta a la industria nacional que potenciales mercados europeos y asiáticos que Chile tenía como objetivos, estén observando a países como Uruguay y Turquía, e incluso estén apostando por el desarrollo interno de alternativas al H2 verde, como el hidrógeno “de bajas emisiones”, en el caso de Alemania?

 

Desde una perspectiva geopolítica y de desarrollo industrial, el hecho de que mercados clave como Europa y Asia estén diversificando sus socios potenciales y explorando alternativas al hidrógeno verde representa un cambio relevante en el contexto competitivo para Chile, pero no necesariamente una pérdida estructural de oportunidad. Más bien refleja la maduración del mercado global del hidrógeno, donde los países consumidores buscan maximizar seguridad energética, diversificación de suministro y competitividad de costos.

 

En primer lugar, es importante entender que Europa y particularmente países como Alemania ha evolucionado hacia una estrategia más tecnológicamente neutral. En lugar de depender exclusivamente del hidrógeno verde importado, está promoviendo también el desarrollo de hidrógeno de bajas emisiones, que incluye hidrógeno producido a partir de gas natural con captura de carbono o mediante otras tecnologías intermedias. Esta estrategia responde a razones pragmáticas: acelerar la descarbonización industrial en el corto plazo, reducir costos y disminuir la dependencia de importaciones en las primeras etapas de desarrollo del mercado. Al mismo tiempo, países europeos y asiáticos están ampliando su portafolio de socios estratégicos. En ese contexto, Uruguay y Turquía han ganado visibilidad por razones distintas.

 

Uruguay ofrece estabilidad institucional, disponibilidad de energías renovables y una escala de proyectos más acotada que podría facilitar su implementación temprana. Turquía, por su parte, tiene una ventaja geopolítica significativa: su proximidad al mercado europeo, lo que reduce los costos logísticos y facilita el desarrollo de infraestructura de transporte, como gasoductos o corredores energéticos. Para Chile, esto implica principalmente un aumento en la competencia internacional, pero también una señal clara sobre las condiciones que los mercados compradores están priorizando. Hoy los factores decisivos no son únicamente la disponibilidad de recursos renovables sino también el costo final del hidrógeno entregado al mercado, la capacidad de ofrecer contratos de suministro confiables y de largo plazo, la infraestructura logística y portuaria y la velocidad de desarrollo de proyectos. 

 

En ese sentido, la principal lección para Chile es que el mercado global del hidrógeno no será un mercado de un solo proveedor ni de un solo modelo tecnológico. Los países importadores están construyendo portafolios diversificados de suministro, combinando producción doméstica, importaciones desde distintas regiones y diferentes tecnologías de hidrógeno. Esto no elimina el rol potencial de Chile. De hecho, el país mantiene ventajas estructurales relevantes: recursos solares y eólicos de clase mundial, estabilidad institucional, experiencia en energías renovables y una cartera significativa de proyectos en desarrollo. Sin embargo, sí obliga a ajustar la estrategia. Más que apostar exclusivamente a convertirse en un gran exportador de hidrógeno hacia Europa o Asia en el corto plazo, la estrategia chilena probablemente deberá avanzar en tres direcciones complementarias como puede ser desarrollar demanda interna temprana, que permita construir escala industrial y aprendizaje tecnológico, focalizar exportaciones en nichos específicos, como amoníaco verde, combustibles sintéticos o aplicaciones donde el valor agregado sea mayor y fortalecer la competitividad sistémica, reduciendo costos de capital, mejorando infraestructura habilitante y acelerando procesos regulatorios.

 

Que Europa y Asia estén mirando a otros proveedores o tecnologías no significa que Chile haya perdido su oportunidad. Lo que sí indica es que la ventana de liderazgo no es automática ni permanente. El país sigue teniendo una posición relevante en el mapa global del hidrógeno, pero su éxito dependerá de la capacidad de transformar su ventaja natural en competitividad económica y en proyectos que lleguen efectivamente a operación durante esta década. RS

 

Revisa aquí la primera parte de esta entrevista.

Partners

MUNDO SOSTENIBLE

   4ª TEMPORADA 2026   

Ediciones Especiales

ESPECIAL HYVOLUTION 2025

 

Andrés Palomino, Energy Industries Latam Sales Manager de ABB, se refiere

al impulso que la compañía está otorgando a la industria del hidrógeno verde en Chile.

 

VER VÍDEO

Podcast Conpermisología

CONPERMISOLOGÍA CAP 1

 

Mario Marchese, director de HNH Energy, conversa sobre los alcances del proyecto, las acciones medioambientales,

con la comunidadad y los desafíos que aún deben sortear. 

 

VER VÍDEO

CONPERMISOLOGÍA CAP 2

 

Gloria Maldonado, presidenta del Directorio de ENAP, nos habló sobre las aspiraciones de la compañía para convertirse en la "empresa nacional multienergética" de Chile.

 

VER VÍDEO