Construirán una Escuela Sustentable en Cartagena a base de productos reciclados y energía solar

El proyecto lo desarrolla el programa “Una Escuela Sustentable” que ya ha levantado iniciativas similares en Uruguay y Argentina, y contempla la utilización de botellas plásticas y de vidrio, neumáticos y latas de bebidas entre otros materiales de construcción, además de la incorporación de elementos de eficiencia energética, reutilización del agua y energía solar.

Los 48 alumnos de la Escuela de Lo Zárate, una comunidad rural de la comuna de Cartagena, serán protagonistas de un revolucionario proyecto: participarán de la construcción del nuevo edificio que albergará sus salas de clases, levantado en base a materiales reciclados como neumáticos, plásticos y vidrio. Así convertirán en los estudiantes de la primera Escuela Sustentable del país.

 

Este es un proyecto pionero que nació en Uruguay en 2016, de la mano de un grupo de amigos que idearon la construcción tipo de recintos educacionales, basándose en sistema de autosuficiencia donde todo lo que se ocupa o consume se realiza de forma eficiente. El proyecto se replicó en Argentina dos años después y estas experiencias han demostrado que esta iniciativa aporta al desarrollo sustentable de la comunidad local, convirtiéndose además en un atractivo turístico importante para la zona.

 



La meta en Chile es construir una escuela por cada país de la región, según afirma Martín Espósito, director del proyecto Una Escuela Sustentable, quien estuvo en noviembre con su Fundación Tagma para coordinar la construcción en Lo Zárate.

Martín Espósito, director del proyecto Una Escuela Sustentable

La elección de Chile como tercer país se debe principalmente a que tuvieron un buen respaldo al presentar el proyecto. Existían muchas organizaciones sociales que ya conocían, las empresas que los venían apoyando estaban también en el país y vinculadas con el Gobierno.

 

“Para elegir la escuela hicimos un llamado a través de la Fundación Superación de la Pobreza y las seremías de Educación y Medio Ambiente. En el concurso postularon 50 de las 81 escuelas rurales de la Región de Valparaíso y luego de un proceso de dos meses, finalmente seleccionamos a la Escuela Lo Zárate”, explica Espósito.

En Lo Zárate la comunidad escolar se está preparando para asumir y participar de la construcción de esta nueva forma de hacer escuela. Como dice el director de la Escuela Rural Lo Zárate, Juan Rojas Silva, este proyecto “viene a afianzar un sueño educativo, el contar con instalaciones pensadas desde la sustentabilidad y necesidades de cada estamento de la escuela, el contar con una climatización natural de las dependencias, la reutilización del agua y su captura del ambiente, el aprovechamiento de la energía a través de los paneles solares y la reinserción de los principios de la sustentabilidad al currículo escolar”.

 

Pero no sólo los estudiantes serán parte de este cambio, también sus padres y madres. “Los apoderados tienen un rol fundamental y protagónico en nuestro proyecto, son quiénes se encargan de reutilizar los neumáticos para ornato de los espacios de la escuela, crean artísticamente murales con chapitas de bebidas, realizan concursos de comida saludable que degustan con los niños, niñas, docentes, asistentes de la educación y redes de apoyo. Por lo tanto, esperamos que con renovado entusiasmo se incorporen a las nuevas demandas a que nos llama a todos la futura escuela sustentable”, agrega Rojas.

 

Actualmente se están tramitando los permisos para diseñar un edificio que cumpla con las normativas chilenas. Si todo está en orden, el día 15 de enero comenzarán a preparar los materiales para dar inicio a la construcción la que debería estar lista en marzo, en sólo 45 días.

Para ello, se han almacenado cerca de dos mil neumáticos, tres mil botellas de vidrio, 1.500 botellas de plástico y 12 mil latas de bebidas, junto con madera, vidrio y cemento que se emplearán para construir el edificio de la escuela.

Este será un edificio público que dependerá del Ministerio de Educación y su construcción fue financiada por donaciones de varias empresas con una inversión que alcanzan los $330 mil dólares.

Origen de la iniciativa

 

El proyecto nació en 2012 cuando un grupo de amigos en Uruguay se inspiraron en el documental ‘El guerrero de la basura’ que cuenta la historia del arquitecto estadounidense Michael Reynolds y su empresa Earthship Biotecture, quien ha impulsado varias iniciativas experimentales alrededor del mundo, promoviendo un nuevo tipo de arquitectura en base al reciclaje y la autosuficiencia.

 

“Me llamó mucho la atención la forma de construcción sustentable de Reynolds que se hacía

mediante cursos con participación de la comunidad y basada en seis principios de sustentabilidad: la captación de aguas, el tratamiento de aguas grises y negras, la producción de alimentos, producción de energías renovables, acondicionamiento pasivo del edificio, y la inclusión de materiales reciclables. Con todo esto empezamos a pensar ‘¿qué pasaría si un niño creciera en este contexto y qué pasaría cuando sale de una escuela donde aprendió todo esto?’. Entonces se nos ocurrió hacer la primera escuela pública sustentable de Latinoamérica”, cuenta Martín Espósito, director del proyecto que fue galardonado en 2017 por los Premios Latinoamérica Verde.

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