Eficiencia Energética: El cambio cultural que requerimos en el uso de la energía

“En nuestro país tenemos 39 empresas certificadas con ISO 50.001 en 75 instalaciones y hemos identificado que en promedio éstas han logrado mejoras en su desempeño energético de 4,5% anual, con un 12,3% acumulado hasta ahora, lo que ha significado ahorros de 6.270 GWh, equivalentes a más de 87 millones de dólares”.


Francisco López, subsecretario de Energía

A meses de la realización de la COP 25 en nuestro país, es un buen momento para reflexionar sobre la energía, esa fuerza invisible de poderosa presencia en nuestra vida diaria, y la necesidad de hacer un uso eficiente de ésta.

 

Chile, como país aún en desarrollo, incrementará su consumo energético, en particular eléctrico, en los próximos años. Para tener una idea, en 1991 el consumo eléctrico per cápita en nuestro país estaba por debajo de 2 MWh por habitante, hoy se encuentra en 4 MWh, mientras que el promedio OCDE es de cerca de 8 MWh. 

 

La productividad de las empresas crece al optimizar la energía que requieren para producir. Un ejemplo a destacar son las empresas que cuentan con sistemas de gestión de energía. En nuestro país tenemos 39 empresas certificadas con ISO 50.001 en 75 instalaciones.

 

Hemos identificado que en promedio las empresas certificadas en esta norma han logrado mejoras en su desempeño energético de 4,5% anual, con un 12,3% acumulado hasta ahora, lo que ha significado ahorros de 6.270 GWh, equivalentes a más de 87 millones de dólares.

Para ello se han realizado inversiones de 15,7 millones de dólares en diferentes proyectos que en su mayoría tienen retornos menores a 3años. Además, estamos sumando a empresas de menor tamaño, dada su relevancia en la economía nacional, ya que en todo ámbito productivo se pueden lograr mejoras, muchas con baja o nula inversión.

 

A nivel residencial el uso de tecnología de iluminación eficiente permite generar ahorros que hacen que los cambios se paguen solo en pocos meses. La tecnología LED es más cara que las ampolletas halógenas, pero es tan grande el cambio, que en no más de 5 meses ya está pagada, manteniendo o incluso mejorando la iluminación.  

 

La Eficiencia Energética (EE) aumenta la seguridad energética del país, reduce la dependencia energética de los mercados internacionales, baja los costos de producción aumentado la productividad, disminuye los gastos energéticos de las familias, aminora a su vez la contaminación local e intradomiciliaria, entre otros beneficios.

 

Es clave tener conciencia del buen uso que le debemos dar, ya que en nuestro país el 78% del CO2 es generado por el sector energía. Según la Agencia Internacional de Energía, la EE podría significar más del 40% de las reducciones de emisiones de carbono requeridas para cumplir con las metas, lo que la transforma en la política con la mayor contribución individual. Sin embargo, tanto a nivel global como local, hay mucho por hacer debido a que existen múltiples barreras, tales como de información, culturales, económicas, técnicas, e institucionales, que dificultan y hacen más lento su desarrollo.

 

Si bien en Chile ha habido avances en la materia, incluyendo la creación del Plan de Acción de Eficiencia Energética del 2013, necesitamos consolidar lo realizado hasta ahora y proyectar un desarrollo energético más sustentable. Para ello, sin duda, este será un año clave, ya que esperamos contar con una Ley de Eficiencia Energética que nos permita avanzar de manera decida en este ámbito.

 

El proyecto de ley tiene como grandes objetivos institucionalizar la EE; promover la gestión de la energía en los grandes consumidores industriales y mineros; entregar información a los compradores de viviendas respecto del desempeño energético de éstas; promover la gestión de energía en el sector público e incentivar la renovación del parque vehicular con vehículos más eficientes, entre otros temas.

 

De aplicarse adecuadamente las medidas contempladas en la futura ley que se tramita actualmente en la Comisión de Hacienda en el Senado, estimamos ahorros país anuales de US$ 3.500 millones a 2035, lo que reduciría las emisiones de CO2 en 6,8 millones de toneladas. Ello sería muy positivo para nuestro medio ambiente y calidad de vida.

 

Son todos grandes desafíos que queremos abordar, pero me gustaría ser enfático en algo que creo es lo más relevante. Y es que más allá de las leyes y programas que podamos impulsar, lo más importante es generar un cambio cultural, en que podamos incorporar la EE desde la más temprana edad en todas nuestras actividades. El llamado es a que todos nos sumemos a la tarea de lograr un país más eficiente y sostenible.

 

 

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