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En Chile ya existe un proyecto en evaluación ambiental para generar energía con los residuos, sistema que es utilizado hace más de 50 años en los países desarrollados.

 

Reporte Sostenible, 27 de diciembre, 2017

 

Parte importante de la basura es reutilizable o reciclable, pero ¿qué hacemos con el otro porcentaje? Esa pregunta en Europa tiene una sola respuesta, generan energía a través de sofisticados procesos de combustión.  Los países nórdicos principalmente, no cuentan con depósitos finales de residuos. Todo lo que no logró prevenirse, reutilizarse o reciclarse se procesa en las llamadas plantas Waste To Energy, tecnología que se acerca a Latinoamérica y donde Chile podría ser uno de los pioneros.

 

La historia

La combustión de residuos es un sistema que se utiliza hace más de un siglo en el mundo y que se ha ido modernizando. A mediados de los 50 las llamadas incineradoras comenzaron a distribuir la energía térmica y eléctrica producida en plantas ubicadas en los centros urbanos europeos, ahí pasaron a llamarse Waste To Energy.

 

Con el paso de los años fueron mejorando los sistemas de limpieza de gases hasta llegar a la tecnología que conocemos hoy y que tiene operando 1500 plantas a lo largo del mundo, todas cumplen con estrictas normas ambientales y monitorean constantemente sus emisiones.

El Director del Waste to Energy Research and Technology Center of Columbia, NY (WTERT), Thanos Bourtsalas  explica la diferencia entre un proyecto Waste to Energy y las llamadas incineradoras “Es muy típico que la oposición pública asocie estos proyectos con la peor incineración. Lo que los diferencia es el uso beneficioso y el procesamiento de los residuos municipales, o sea basura de los hogares y del comercio, para producir energía bajo los estándares del estado del arte de estas plantas.  Todas operan con sistemas de control de emisiones, utilizan carbón activado, tienen tiempos de retención de los gases de combustión cuando pasan por la caldera y todas estas técnicas son capaces de evitar los patógenos, por eso las plantas están dentro de las ciudades”.

 

En el mundo

La planta Spittelau en Viena es uno de los emblemas de lo que es capaz la tecnología. Fue construida en la década del 70 pero modernizada a fines de 1980, otorgándole además un diseño particular hecho por Hundertwasser, artista local que la convirtió en uno de los 10 sitios más visitados por turistas en Viena. Procesa al año alrededor de 250 mil toneladas de residuos y entrega calefacción, aire de enfriamiento y energía eléctrica al hospital de la ciudad que está a una cuadra de distancia.

 

En Barcelona, España dos plantas procesan los residuos no reciclables de los habitantes, Mataró y Tersa. Esta última fue construida en 1975 y está ubicada en el turístico barrio de San Adrián de Besos, frente a una playa, un club de yates, edificios públicos y privados. Al año ahí se combustionan 320 mil toneladas de desechos y el 2016 produjeron el doble del consumo eléctrico de todo el alumbrado público de la ciudad.

 

En Copenhague, Dinamarca se está terminando la planta más moderna del mundo. Amager Resource Center, será la carta de presentación de la capital danesa. Están prontos a inaugurar su nuevo edificio donde combustionarán 400 mil toneladas, pero lo más sorprendente no ocurre en su interior, ya que este edificio contará con una pista de ski pública en su techo, el muro de escalada más grande de Europa y parques urbanos a su alrededor.

 

Actualmente Europa cuenta con poco más de 480 instalaciones Waste To Energy, siendo Francia el país que más plantas tiene con 126, lo sigue Alemania con 99, mientras que pequeños países como Holanda o Bélgica tienen operando 12 y 18 plantas respectivamente.

Japón y China en tanto, son los líderes de Asia a la hora de hablar de Waste to Energy, pero este último país revolucionó todo el mercado al construir 200 plantas en solo 14 años para controlar la crisis de basura en la que estaban inmersos -solo en Beijing había cerca de 500 vertederos alrededor de la ciudad- por lo mismo decidieron invertir en esta tecnología y continúan proyectando nuevas instalaciones, entre ellas la que será la más grande del mundo en la ciudad de Shenzhen Oriental, capaz de procesar casi 2 millones de toneladas al año.

 

En Estados Unidos y Canadá también utilizan la tecnología, solo en USA hay aproximadamente 80 instalaciones siendo la de Miami la más moderna e importante, procesando 1,2 millones de toneladas de no reciclables al año.

 

Ejemplos que destaca y que ha estudiado la Universidad de Columbia a través de su centro de investigación, especialmente frente al tema de las emisiones donde se ha centrado la denominada oposición pública. “Se ha vuelto muy típico que la oposición pública asocie estos procesos con las emisiones de dioxinas. Entonces hemos inventariado estas emisiones en 4 países;  Estados Unidos, Francia, Corea y China y en todas estas plantas que examinamos para todas estas naciones, las emisiones de dioxinas fueron de 10 y hasta 100 veces más bajas que los límites permitidos en cada uno de estos países. Todas estas plantas operan con lo que llamamos el estado del arte en materia de control de emisiones y todas tienen continuos monitoreos de sus emisiones”, asegura Bourtsalas.

 

Parte de la solución

Todas las instalaciones tienen un concepto en común. Son parte de una solución mayor, donde existe una pirámide de prioridades, ya que primero se debe evitar la generación de un residuo, luego se debe optar por la reutilización, posteriormente el reciclaje y si ninguna de esas ha podido evitar el desecho, es ahí donde ingresa Waste To Energy para recuperar la energía contenida en el residuo. Así finalmente solo un mínimo porcentaje termina en disposición final.

 

Las plantas Waste to Energy derivan a rellenos o sitios finales de disposición un porcentaje de cenizas que son las sobras del proceso de combustión y que corresponden a un 15% de lo que se combustiona. El 80% de las cenizas se pueden incluso seguir aprovechando como material de construcción. El pequeño porcentaje restante corresponde a cenizas que contienen los contaminantes que se captan durante el proceso de limpieza de gases, evitando su emisión al ambiente. Este resto se categoriza como residuo peligroso y se dispone en rellenos especializados.

 

En Chile y Latinoamérica

Latinoamérica es uno de los últimos lugares donde ha arribado esta tecnología (incluso en África hay un proyecto operando). La principal razón son los costos económicos ya que una instalación puede suponer entre 50 y hasta 300 millones de dólares de inversión, dependiendo del tamaño y diseño. Hoy Ciudad de México proyecta una planta junto a la empresa VEOLIA que podría procesar hasta 1,6 millones de toneladas de residuos, casi 1/3 de lo que genera la ciudad y abastecería de energía eléctrica al metro.

 

En Sao Paulo, Medellín y Buenos Aires también hay proyectos en desarrollo. En el sur de Chile hay uno que ya ingresó a evaluación ambiental y que busca mejorar la forma en que gestionamos la basura.

 

WTE Araucanía es un consorcio de empresarios de Temuco que buscan instalar la primera planta Waste To Energy del país. El proyecto podría procesar hasta 190 mil toneladas de residuos anuales generando energía eléctrica para aproximadamente 10 mil viviendas y energía térmica para calefaccionar otras 4 mil.

 

Marc Thiele Wörner, Subgerente del proyecto cuenta que esta tecnología otorga una serie de beneficios que debemos ser capaces de reconocer. “Acá se parte de la lógica de que se está dando un paso importante hacia un sistema de gestión de residuos sustentable. Además se generan beneficios como la energía eléctrica, se podrían implementar sistemas de calefacción distrital, ahorrándonos altos niveles de contaminación a nivel residencial producto del uso de leña.

Por último, evitamos disponer las tremendas cantidades de basura en vertederos, evitando destruir cientos de hectáreas al año y la emanación de gases de efecto invernadero como el metano que se genera en rellenos sanitarios y vertederos, que es 21 veces más contaminante que el CO2. Todos estos factores son la razón por la cual, en los países desarrollados, estas plantas juegan un rol importante en los sistemas de gestión de residuos.”

 

El proyecto actualmente está en evaluación ambiental y proyecta construirse a fines del 2019.

“Es muy importante que los ciudadanos conozcan la tecnología y sus beneficios. Queremos que esta planta sea un ejemplo, ya que de a poco comenzarán a llegar más proyectos al país”.

 

Waste to Energy: la tecnología que busca desterrar los vertederos

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