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Por José Miguel Ansoleaga. Pese a que ya existen algunos proyectos operando exitosamente, el mercado del biogás en Chile se caracteriza aún por ser inmaduro y sigue siendo una tarea pendiente.

 

Publicado el 04 de marzo de 2018

 

En enero se desarrolló el seminario ‘Sustainable Waste to Energy’, en el que estuvo presente el ministro de Energía, Andrés Rebolledo, y el intendente de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, quienes anunciaron que es factible instalar una planta de producción de energía en base de residuos en la Región Metropolitana. Esto, porque existe vialidad técnica, social, económica y ambiental para la instalación de este tipo de plantas en la capital, por lo que se puede generar energía eléctrica en una planta de manejo de residuos domésticos.

 

En este contexto y pese a que ya existen algunos proyectos operando exitosamente, el mercado del biogás en Chile se caracteriza aún por ser inmaduro y sigue siendo una tarea pendiente.

 

Si lo planteamos en términos prácticos, las grandes industrias que generan residuos orgánicos, todavía tienen dentro de sus proveedores de servicios a los rellenos sanitarios convencionales, ya que en nuestro país este rubro todavía no cuenta con procesos carbono neutrales, como lo son la valorización de residuos por medio de la digestión anaerobia para la obtención y aprovechamiento energético del biogás. Por ejemplo, por cada metro cúbico o tonelada de residuos orgánicos que no se trata, se están desperdiciando entre 10 – 200 m3 de biogás, los que como agravante se traduce en una descarga de gases efecto invernadero (GEI) a la atmósfera, con doble perjuicio.

 

Una política de potenciamiento de la utilización energética de residuos orgánicos podría impactar incluso en la matriz energética de nuestra industria, potenciando la economía circular o una economía colaborativa. Esta economía circular se manifiesta en que si una industria agropecuaria, con una inversión marginal, instala una planta de generación de biogás, no sólo tendrá réditos económicos por la reducción de costos que puede implicar el contar con energía propia disponible; también tendrá la capacidad de tratar sus residuos orgánicos líquidos de una manera sustentable, disminuyendo la dependencia de las plantas de tratamiento de riles y cumpliendo ampliamente con la normativa ambiental, además de generar un círculo virtuoso en la huella de carbono.

 

Han existido grandes dificultades con las comunidades para poder aprobar y desarrollar rellenos sanitarios. Cerca del 40% de éstos corresponde a desechos orgánicos, por lo que, de desarrollarse los modelos de negocio en la industria de la basura no sólo permitiría generar una importante cantidad de energía alternativa, sino además prolongar la capacidad de estos rellenos por períodos de tiempo más largo, lo que significaría reevaluar la necesidad de nuevos rellenos.

 

Se trata, entonces, de generar las condiciones normativas, políticas y de negocio para incorporar la tecnología a estos procesos y, así, enfrentar debidamente el problema de la basura en nuestro país y hacerlo de manera sustentable.

 

José Miguel Ansoleaga es gerente de sustentabilidad de Schwager Energy

 

 

 

 

Santiago presenta condiciones adecuadas para instalar una planta de biogás

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