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Mirado desde la perspectiva de la evaluación ambiental, el desarrollo de la industria geotérmica en Chile es casi nulo. En los últimos cinco años, un solo proyecto de energía geotérmica ha ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA): la ampliación de la central Cerro Pabellón, que a la fecha es la única planta generadora de este tipo de energía en operación en el país. Es más, desde la entrada en vigencia del SEIA, sólo se han otorgado seis Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) a actividades geotérmicas.

 

Por Miguel Saldivia* - CEGA

 

Reporte Sostenible, 5 de julio de 2018

 

Este panorama podría cambiar con la incorporación de las prospecciones geotérmicas como causal de ingreso al SEIA. Esta reforma fue incluida en el proyecto de ley que modifica la Ley Nº 19.300, en relación al SEIA, el que ya fue aprobado por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y ahora debe tramitarse en el Congreso. Si llega a aprobarse, por primera vez, la geotermia tendría mención expresa en la legislación ambiental. Hasta ahora, dicha actividad sólo se somete a evaluación ambiental cuando se trata de causales genéricas como centrales generadoras mayores a 3 MW o actividades ejecutadas en áreas protegidas.

 

La inclusión de la geotermia en el SEIA podría significar un incentivo para la industria por varias razones. Primero, otorga certeza jurídica a los inversionistas y desarrolladores de proyectos. Hoy existe alguna incertidumbre entre los concesionarios geotérmicos respecto de cuándo es el mejor momento para realizar la evaluación ambiental. Basta ver las consultas de pertinencia ambiental presentadas en los últimos años y que cubren actividades de exploración, sondajes y explotación, todas resueltas con disímiles criterios por la autoridad ambiental. Si bien la ley sólo exige obtener una RCA antes de construir una central generadora, en la práctica un proyecto empieza mucho antes: se deben realizar estudios, prospecciones y, sólo después de eso, la explotación, es decir, la construcción y operación de una central. Esto es complejo si se considera que las etapas previas a la explotación también pueden generar impactos ambientales y sociales que nunca han sido evaluados.

 

Segundo, una evaluación temprana de un proyecto también permite garantizar los derechos de participación ciudadana y comunidades indígenas. Estos procesos de consulta son fundamentales para obtener una licencia social y poder incorporar las observaciones de la comunidad en el diseño inicial de un proyecto y no cuando sea muy tarde o muy costoso.

 

Tercero, la mayor claridad en la regulación está relacionada también con la prioridad y relevancia que una actividad ocupa en la economía de un país. Muestra de ello es el detalle con el que la ley ambiental se refiere a la minería, una de las principales actividades económicas del país. En ese caso, el actual Reglamento del SEIA, regula el ingreso a evaluación ambiental por nivel de producción, por la etapa del proyecto, por el número de sondajes e, incluso, por las regiones donde se emplaza la faena.

 

En la misma línea, países pioneros en el desarrollo de la geotermia a nivel mundial, tales como Italia e Islandia, han contemplado el requisito de evaluación ambiental en el caso de determinados sondajes y prospecciones geotérmicos.

 

Tampoco se trata de obligar a que cualquier prospección o sondaje ingrese al SEIA, lo que podría convertirse en una barrera para pequeños desarrolladores, especialmente para aquellos que no tienen fines de generación eléctrica. Sin embargo, este debate sí puede fortalecer el aporte de la geotermia en momentos en que el país avanza rápidamente en la transición de una matriz energética cada día más renovable.

 

* Abogado (U. de Chile), LLM en Derecho Ambiental (UCL). Colaborador del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA).

 

Reporte de Miguel Saldivia, Abogado CEGA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Prospecciones geotérmicas al SEIA: mayor certeza jurídica, más incentivo a la industria

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