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Entre las propuestas más ambiciosas que debió crear Anglo American, dueña del proyecto Quellaveco en Perú, estuvo el desarrollo de un sistema de regadío para una zona agrícola emplazada en una región desértica -que comenzará a operar en los próximos meses-, aumentar los reservorios de agua para la comunidad y asegurar la contratación de mano de obra no calificada de la zona.

 

 

Reporte Sostenible, 06 de diciembre de 2018

 

El próximo año entrará en operación una ambiciosa propuesta comunitaria que debió implementar Anglo American para su proyecto minero Quellaveco, emplazado en la localidad de Moquegua, al sur de Perú.

 

Se trata de una ambiciosa iniciativa que consiste en la construcción de un sistema de regadío para una zona destinada a la agricultura, ubicada en pleno desierto. El sistema tuvo un valor de $US30 millones y se encuentra actualmente en plena construcción, para entrar en funcionamiento dentro del año que viene. Según explican desde la compañía, esta iniciativa no tiene nada que ver con minería, sino que es una contribución totalmente social que va en directo beneficio de las comunidades moqueguanas.

 

Lo anterior se explica debido a que, uno de los principales desafíos que debió enfrentar Anglo American para conseguir los permisos requeridos por la autoridad peruana para dar curso a su proyecto minero, y la venia de las comunidades de Moquegua, fue encontrar una serie de beneficios sociales y económicos que, a la vez, fueran sustentables y acordes con el medioambiente, además de disipar los temores y desconfianzas que tenía la comunidad sobre las intenciones de la empresa.

 

Según expresó a Reporte Sostenible quien fuera el gerente de sustentabilidad en los orígenes del proyecto y actual gerente de riesgos, Norman Gridley, tuvieron que enfrentar la resistencia de la comunidad, lidiar con manifestaciones en contra y posponer el proyecto por 2 años, mientras se desarrollaron permanentes mesas de conversación con representantes de la comunidad, la empresa y el Estado.

 

Comprendieron entonces que era clave el diálogo transparente, y también demostrar cómo materializarían las propuestas sociales que estaban proponiendo, y cómo lo harían con las iniciativas entregadas por las mismas comunidades.  “Mantuvimos una mesa de diálogo por casi 2 años y cuando terminó, el 2012, habíamos alcanzado 26 acuerdos con la comunidad, con 29 stakeholders, con un proceso de consenso firmado y publicado. La mesa cerró los 26 acuerdos, que cubren tres ámbitos: uso de agua, entorno medioambiental y social”, detalla el ejecutivo.

 

Entre de las materias comprometidas de mayor sensibilidad fue el aumento en la capacidad de un reservorio de agua para compensar a la comunidad, puesto que la escases del recurso en la zona y el consecuente manejo hídrico era el más difícil de disipar. Otra de las exigencias acordada, fue utilizar al menos un 80% de la mano de obra no calificada que requiere el proyecto proveniente de la misma región de Moquegua.

 

Paralelamente, la formulación de solicitudes de beneficio social fue abordada desde la perspectiva sustentable, para lo cual crearon un fondo económico de un billón de soles, el cual está dedicado a actividades específicas de construcción y reservas para proyectos sustentables en operación.

 

El fondo ya está operativo con un sistema de fideicomiso y, aunque no todos los proyectos están definidos todavía, Gridley adelanta que ya están trabajando en algunas iniciativas, como el sistema de regadío para una zona agrícola emplazada en el desierto. “Esos son ejemplos de lo que hacemos en términos de sustentabilidad, tenemos una variedad de programas que están en los ámbitos de educación, procesos corporativos, salud y soporte para la crianza de animales. Algunas de estas iniciativas son creadas por nosotros, pero la mayoría han sido propuestas por la propia comunidad”.

 

Entre los compromisos medioambientales propuestos por la empresa, destaca un programa de monitoreo ambiental participativo, cuyo objetivo es testear el aire, el suelo, el agua y la biodiversidad a través de diversas campañas. Hasta ahora han hecho seis campañas con miembros de la comunidad; “es un laboratorio contactado por la comisión, no por nosotros. Este laboratorio reporta independientemente los datos en reuniones públicas. Con todas estas iniciativas, esperamos mantener la confianza de las comunidades en la empresa”, concluyó el ejecutivo.  RS

 

Información del proyecto

 

El proyecto es desarrollado por Anglo American, una compañía minera globalmente diversificada, en sociedad con la Corporación Mitsubishi. Su directorio aprobó el 26 de julio de 2018, el inicio de su fase de construcción, la cual durará aproximadamente 41 meses. La primera producción de cobre se espera en 2022.

 

Quellaveco es uno de los yacimientos de cobre más grandes del mundo y está localizado en la región de Moquegua, al sur del Perú.

 

Tiene una vida de reservas de 30 años. Utilizará proceso minero de rajo abierto y flotación para producir concentrados de cobre, así como molibdeno y plata como subproductos. Se espera que Quellaveco produzca en promedio 300 mil toneladas de cobre por año en sus primeros 10 años de operación.

 

 

Reporte Sostenible

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La estrategia sustentable que utilizó el proyecto Quellaveco para obtener la aprobación de la comunidad

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