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El Ministerio de Energía tiene previsto realizar para el 2019, el análisis de la evaluación social de un proyecto Waste to Energy (WTE), que vienen estudiando desde el 2017, con el objetivo de identificar las externalidades positivas y el valor colectivo que tendría para la población un proyecto de este tipo. Al respecto, la empresa privada, especialistas y detractores explican sus puntos de vista sobre el real aporte que una planta de este tipo podría generar.

 

Reporte Sostenible, 19 de octubre de 2018

 

El debate se ha instalado en torno al real aporte que una planta incineradora de desechos puede traer al medioambiente, tanto como disposición final de basura, como generadora de energía producto de la combustión de residuos.

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Conocidas como plantas Waste to Energy (WTE), su función es, en términos sencillos, quemar los residuos sólidos domiciliarios que actualmente se depositan en rellenos sanitarios y vertederos, y generar gas de síntesis, procesos que traen consigo la producción de energía térmica y eléctrica, disminución de los espacios destinados para depósito de desechos urbanos y reducción de las emisiones de gas metano (CH4) al medio ambiente, causante del efecto invernadero.

 

Tales características han llevado al Ministerio de Energía a hacerse parte, en conjunto con otras instituciones públicas y privadas, del diagnóstico de oportunidades de mejora en la gestión de residuos, identificando sinergias que se pueden presentar con el sector energético. “Hemos iniciado un trabajo para analizar la implementación de soluciones “Waste to Energy” en territorio nacional, es decir, plantas que aprovechan los residuos urbanos como combustible para generar energía limpia a gran escala y en contextos en que cada vez resulta más difícil encontrar espacios adecuados para rellenos sanitarios en varias regiones del país”.

 

Según argumentan en el Ministerio, durante el 2017 se hizo el estudio de prefactibilidad para la instalación de una planta WTE para la Región Metropolitana, análisis que continuarían el próximo año con nuevos estudios de emplazamiento: “Durante el 2019 contemplamos continuar con el análisis de la evaluación social de un proyecto de WTE, con el objetivo de identificar las externalidades positivas y el valor social que tendría para la población un proyecto de este tipo”.

 

Qué opinan los especialistas

 

Hace pocas semanas, Acciona anunció la construcción de la primera planta a gran escala en Kwinana (Western Australia), con lo que buscan reducir el almacenamiento en vertederos y aprovecharlos para la generación de energía renovable (ver noticia relacionada).

 

Al respecto, José Ignacio Escobar, director para Sudamérica de ACCIONA Energía, manifestó que, sobre la viabilidad de desarrollar un proyecto WTE como el de Australia en Chile, dependerá de apoyos e incentivos externos: “La viabilidad de estos proyectos requieren de cierto apoyo institucional, así como de algunos cambios regulatorios que incentiven y remuneren adecuadamente estas inversiones, considerando los beneficios sociales y ambientales que se generan”.

 

Consultado sobre las ventajas y desventajas de un proyecto de este tipo, el ejecutivo manifestó que las plantas WTE son una solución que ayudan a reducir la disposición de residuos en vertederos. “En principio no hay desventajas significativas, salvo su costo, que es mayor al de la disposición en vertederos. Las emisiones están controladas y su impacto en el medio ambiente es positivo en la medida en que sustituye al vertedero. Su impacto sería negativo si sustituyera al reciclaje, pero este tipo de plantas han de utilizarse para sustituir al vertedero, siempre al final de la jerarquía de residuos”.

 

Al respecto, Gonzalo Muñoz, cofundador de la reconocida empresa de reciclaje Triciclos, expresó que el impacto de una planta WTE tiene diversas aristas, entre ellas, una baja producción de energía y alta emisión de carbono al medioambiente. “Lo primero es desmitificar que no se trata de un proyecto que lo que hace efectivamente es generar en grandes cantidades de energía”.

 

Pero lo más relevante, complementa, es que tiene dos problemas importantes: “lo primero es que genera una gran cantidad de emisiones, por lo tanto, lo que estamos haciendo es traspasar carbono a la atmósfera y, además, carbono fugitivo y con eso lo que hacemos es contribuir al calentamiento global. Hoy en día estamos enfrentando un problema grave a nivel global con el carbono que se nos ha escapado a la atmósfera, hemos traspasado carbono desde las profundidades a través de combustibles fósiles, pero también al quemar residuos como neumáticos, basura e incluso leña”.

 

Al respecto, desde el Ministerio de Energía aclaran que la combustión de residuos sólidos domiciliarios efectivamente genera dióxido de carbono (C02). No obstante, esta emisión hay que compararla con las emisiones de gas metano (CH4) que genera la descomposición de residuos en rellenos sanitarios, que tiene un efecto invernadero 21 veces mayor que el C02. Por cada tonelada de residuos domiciliarios que se evite enterrar en un relleno, y se combustione en una planta Waste to Energy, se emite una menor cantidad de C02 equivalente.

 

De acuerdo con un estudio realizado por el Ministerio de Energía y el Gobierno Regional de Santiago para una planta de WTE, la eficiencia eléctrica de una planta de combustión de parrilla que usa residuos sólidos domiciliarios sin pretratamiento, es del 17%, la cual en principio es bajo en comparación con la eficiencia de una planta de biomasa forestal convencional. Con todo, esta eficiencia aumenta si se aprovecha el calor residual de las plantas de WTE para calefacción a través de redes de calefacción distrital o como vapor industrial.

 

Por otra parte, el académico de Columbia University de Nueva York y Vicepresidente del Consejo Global Waste To Energy Research and Technology (Global WTERT Council), Ph.D Thanos Bourtsalas, declaró en un reciente seminario de WTE, organizado por la Universidad de la Frontera, que los estudios que han realizado demuestran que todas estas plantas tienen emisiones bajo los límites impuestos por países como China, Francia, Estados Unidos o Singapur, y que en general están en un radio de no más de 5 kilómetros del centro de las ciudades donde se emplazan. “De lo que hablamos acá es de incineración moderna que opera con altas temperaturas de combustión y con lo que llamamos el estado del arte para el control de las emisiones, aportando energía eléctrica y térmica a las ciudades. Dicho eso podemos asegurar que una Planta Waste To Energy es por lejos la mejor y más sustentable manera de tratar los residuos post reciclaje.”

 

En lo que sí coincidieron todos los consultados, es que para el manejo de los residuos es necesario encontrar soluciones adecuadas, eficientes y sostenibles, por lo que una planta WTS no debe reemplazar ni contrarrestar el reciclaje, sino que, por el contrario, ésta debe ser una actividad realizada con posterioridad a dicho proceso, permitiendo reutilizar la mayor cantidad de desechos posibles. | RS

 

Reporte Sostenible

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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