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“¿Por qué no despega la geotermia en Chile? Claramente no es por falta de recursos geotérmicos. Una de las conclusiones de la Mesa de Geotermia sugiere que para el 2050 Chile podría tener instalados entre 1300 a 3000 MW geotérmicos. Pareciese que la barrera principal es el costo, ya que no parece ser competitivo con el de otras ERNC. Pero aquí de nuevo hay una segunda visión. En la política de descarbonización suscrita por Chile se necesitará suplir 5000 MW eléctricos de carbón instalados hoy en nuestro país por fuentes limpias. La ministra Jiménez señaló recientemente que esa sustitución debe hacerse buscando una fuente que asegure estabilidad, aunque no sea necesariamente lo más barato”. Diego Morata, Directo CEGA.

 

Reporte Sostenible, 13 de mayo, 2018

 

A veces cuesta entender las decisiones estratégicas que toman los Estados con miras a ejecutar políticas públicas que garanticen seguridad y estabilidad. En temas de energía estas decisiones pueden ser incluso más bizarras y hay ocasiones en donde uno se plantea si no hay intereses ocultos para favorecer (o vilipendiar) una fuente de energía respecto a otra. La geotermia, la energía que tenemos gracias a los miles de volcanes de la cordillera andina, lleva más de cien años intentando despegar, y pese a que ya contamos con una planta generadora desde 2017, no se ven en el horizonte proyectos concretos para una segunda planta geotérmica, ni políticas claras que propicien el desarrollo de la única energía renovable chilena capaz de operar todo el año, sin variaciones climáticas.

 

Es importante que los ciudadanos aprendan las diferencias entre el potencial instalado y la energía generada. Podemos tener muchos MW instalados pero si son de fuentes intermitentes (eólica, solar, hidroelectricidad) no nos sirven de energía base. Por eso es tan importante que todos estemos enterados que tenemos una ERNC bajo nuestros pies que no es intermitente y que permitirá dar estabilidad a nuestro sistema energético, que llevamos casi un siglo tratando de que despegue, y pese a algunas luces de esperanza, parece que como país no somos capaces de darle pista para que vuele alto.

 

Chile viene repitiendo la historia hace más de un siglo con el desarrollo de su geotermia. Partimos como pioneros y terminamos como adaptadores tardíos. Puede resultar insólito para la gran mayoría de los chilenos saber que en los albores del siglo XX Chile fue un país vanguardista en la exploración geotérmica. A comienzos de los años 20 un informe realizado por la empresa italiana Larderello S.p.a. ya mencionaba el tremendo potencial geotérmico de nuestro norte cordillerano, y junto con EE.UU y Japón fuimos de los primeros países del mundo en explorar esta fuente energética. Pero aquellas ideas visionarias no prosperaron. Como tampoco prosperó más tarde cuando el Estado, con fondos de las Naciones Unidas, desarrolló un programa para estimar los recursos geotermales en el país. Eran los años 60 y comienzo de los 70 y, lo que parecía prometedor, se desechó de golpe. Si el Estado chileno hubiese tomado la decisión de seguir con su programa geotérmico, seguramente hoy Chile sería una potencia geotérmica, como lo es hoy día México (por citar un país latinoamericano), que cuenta ya con casi 1000 MW geotérmicos instalados, gracias al papel del Estado.

 

Casi cien años después de esa exploración vanguardista, hoy podemos sentirnos orgullosos de tener la primera planta geotérmica de Sudamérica: Cerro Pabellón que ya está inyectando 48MW de energía limpia a nuestra matriz. Pese a ello, las empresas desarrolladoras (porque en Chile no es el Estado el que desarrolla la geotermia sino los privados) están preocupadas, ya que ven con recelo la salud de la geotermia en Chile. No está claro si es que va a poder instalarse otra planta geotérmica en nuestro territorio. ¿Será quizá este un nuevo caso histórico de ser pioneros en la región para luego dejar el desarrollo en el olvido?

 

¿Por qué no despega la geotermia en Chile? Claramente no es por falta de recursos geotérmicos. Una de las conclusiones de la Mesa de Geotermia sugiere que para el 2050 Chile podría tener instalados entre 1300 a 3000 MW geotérmicos. Pareciese que la barrera principal es el costo, ya que no parece ser competitivo con el de otras ERNC. Pero aquí de nuevo hay una segunda visión. En la política de descarbonización suscrita por Chile se necesitará suplir 5000 MW eléctricos de carbón instalados hoy en nuestro país por fuentes limpias. La ministra Jiménez señaló recientemente que esa sustitución debe hacerse buscando una fuente que asegure estabilidad, aunque no sea necesariamente lo más barato. Es una afirmación que abre las puertas a la geotermia, porque hay recursos geotérmicos en todo el país (principio de seguridad) y porque es una tecnología que permite generar electricidad 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año (principio de estabilidad). Pero poco leemos de esto en los medios, que se concentran más en destacar los problemas que tienen sistemas geotermales extranjeros (distintos geológicamente a los nuestros…) que en dar a conocer los beneficios en ahorro de emisiones de CO2 que trae la geotermia, y su estabilidad en la generación de electricidad. ¡Por no hablar de los innumerables beneficios que supone el uso directo de la geotermia! (aprovechamiento de su calor en procesos productivos).

 

Sí, es difícil ser profeta en su propia tierra y pareciese que en Chile nos gusta mucho buscar la quinta pata del gato antes que resaltar el éxito de una iniciativa chilena. Y creo que ya es hora que nos sintamos orgullosos de tener una fuente de energía “made in Chile” que nos permitirá planificar un futuro país más seguro y estable energéticamente hablando y más amigable con el medio ambiente, con nuestras comunidades y con los desarrollos locales que, gracias a la geotermia, a nuestra geotermia, podrán ser realidad.

 

Por Diego Morata

Director del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes

CEGA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Geotermia: una energía made in Chile

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