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Somos un país bendecido por el sol. Chile tiene todas las ventajas para generar productos y servicios solares con valor agregado; y la reciente presentación de la “Ruta Energética” que realizó la ministra Susana Jiménez es una de las mayores oportunidades para que el país comience a transferir tecnología y valor agregado solar al resto del mundo y la región.

 

Por: Ignacio Rodríguez, Abogado Alster Legal

Vicepresidente ACESOL A.G.

 

Reporte Sostenible, 06 de julio, 2018

 

El plan presentado por el Gobierno en materia de generación distribuida, fija un compromiso de cuadruplicar la capacidad de generación renovable de pequeña escala (menor a 300 Kw) hacia 2022, lo que refuerza la importancia de trabajar por un futuro energético distribuido y con sello social.

 

Actualmente, la capacidad instalada se acerca a los 16 MW y es muy probable que la meta de llegar a los 64 MW en los próximos 4 años sea cumplida mucho antes de tiempo, si se considera el crecimiento que han tenido las unidades de generación renovables instaladas tras la promulgación la Ley 20.571 el año 2014.

 

Las proyecciones son auspiciosas: de las aproximadamente 2.764 instalaciones registradas por la Comisión Nacional de Energía, 1.000 fueron instaladas en 30 meses desde la entrada en vigencia de la ley, mientras que las restantes se instalaron en tan solo 9 meses. Además, si a esto se suma el hecho de que los costos de instalación “llave en mano” hoy fluctúan entre US$1 a US$2 por watt peak en instalaciones con una potencia de entre 10-100 KW, Chile está en un buen pie.

 

En su gran mayoría, el crecimiento de estas instalaciones ha sido financiado a través de programas estatales como “Techos Solares Públicos” del Ministerio de Energía o por programas sociales de reconstrucción. La iniciativa netamente privada aún presenta un tímido crecimiento, principalmente porque todavía no existen instrumentos de financiamiento especialmente estructurados para este tipo de inversiones.

 

Por lo mismo es que resulta interesante la alternativa estudiada por la Asociación Chilena de Energía Solar, ACESOL A.G. en cuanto a aplicar en Chile modelos de financiamiento como el norteamericano PACE (Property Assessed Clean Energy). Este se ha implementado en 33 de los 51 estados de EE.UU. y ofrece financiamiento de largo plazo (20 años) para instalaciones de energía solar y eficiencia energética en inmuebles con destino residencial y comercial.

 

Lo interesante de esta propuesta es que la evaluación del crédito se efectúa principalmente en base al avalúo fiscal y plusvalía de la propiedad y no en base al patrimonio financiero de su propietario. Jurídicamente, la instalación solar se considera un inmueble por adherencia, lo que aumenta el valor de la propiedad y se transfiere junto con el inmueble en caso de enajenaciones a terceros. Al tener acceso a un financiamiento de largo plazo, el beneficiario del proyecto (y propietario del inmueble) puede acceder a un flujo neto positivo desde el primer día en que la instalación solar entra en operación, al ser el monto pecuniario asociado al ahorro energético mensual, un monto que en la gran mayoría de los casos, resulta mayor al monto correspondiente a la amortización mensual que se debe pagar a la entidad que otorga el crédito.

 

En la práctica, la forma en que se realiza esta amortización es por medio de un recargo adicional en las contribuciones de bienes raíces o también llamado impuesto territorial, lo cual presenta grandes ventajas operacionales desde el punto de vista de la cobranza del crédito y otorga una mayor certeza jurídica y financiera a los acreedores.

 

Según cifras de “Greentech Media Research”, durante 2017 el mecanismo PACE permitió el financiamiento de gran parte de los 858 MW instalados en 170 mil hogares en California. Sus beneficios han sido profundos y transversales: las empresas instaladoras se han adjudicado más y mejores contratos de instalación “llave en mano”, fomentando el empleo y la transferencia tecnológica en la industria; el sector financiero se ha beneficiado de nuevas oportunidades de colocación de capitales, securitización de activos solares y aumento en el valor de las hipotecas, otorgando mayor liquidez al sistema financiero y finalmente lo más importante: los propietarios  se han beneficiado con ahorros energéticos significativos, aumentando la plusvalía de sus propiedades.

 

En Chile, este mecanismo podría involucrar a las municipalidades como administradoras de programas PACE y percibir un porcentaje del aumento de las contribuciones de bienes raíces por dicho concepto.

 

La generación ciudadana y su masificación representa una de las oportunidades más claras y factibles para nuestro país de desarrollar una industria de productos y servicios de valor agregado, al ser la ciudadanía completa la que absorberá todo el aprendizaje asociado a las tecnologías de la nueva economía energética.

 

Ignacio Rodríguez L.

Abogado Alster Legal

Vicepresidente ACESOL A.G.

irodriguez@alsterlegal.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Generación Residencial y modelo PACE: Una gran oportunidad de transferencia tecnológica

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