EL MEDIO DIGITAL DE LAS ENERGÍAS SOSTENIBLES

“La rápida expansión de un riego con energía solar es cada vez más asequible, ofrece soluciones viables que abarcan los vínculos entre agua, energía y alimentos, ofreciendo una magnífica oportunidad para que los agricultores en pequeña escala mejoren sus medios de subsistencia, prosperidad económica y seguridad alimentaria”, aseguró la Directora General Adjunta de la FAO, Helena Semedo.

 

Publicado el 16 de abril de 2018

 

Los sistemas de riego que utilizan energía solar suponen ya una tecnología asequible y respetuosa con el clima, tanto para los pequeños agricultores como para las grandes explotaciones en los países en desarrollo.

Muchos gobiernos de América Latina están potenciando su uso para comunidades agrícolas aisladas, como recientemente han mostrado República Dominicana, Chile y Argentina.

 

No obstante, en la presentación de su nuevo informe Panorama global de los beneficios y riesgos del riego con energía solar, que tuvo lugar en un foro internacional en Roma (12-13 de abril), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ( FAO) señala que estos sistemas deben ser gestionados y regulados en forma adecuada para evitar un uso insostenible del agua.

 

El fuerte descenso en el precio de los paneles fotovoltaicos da un nuevo impulso a esta fuente de energía renovable como forma para mejorar la capacidad de riego. Futuras reducciones en los precios podrían impulsar una revolución en lugares como África subsahariana, donde tan solo se riega el 3 % de la superficie cultivada, siete veces menos que el promedio mundial.

 

“La rápida expansión de un riego con energía solar es cada vez más asequible, ofrece soluciones viables que abarcan los vínculos entre agua, energía y alimentos, ofreciendo una magnífica oportunidad para que los agricultores en pequeña escala mejoren sus medios de subsistencia, prosperidad económica y seguridad alimentaria”, aseguró la Directora General Adjunta de la FAO, Helena Semedo.

 

En el un foro internacional celebrado en Roma (12-13 de abril), se han presentado tanto el Informe mundial de la FAO como las Herramientas en línea sobre sistemas de riego con energía solar, desarrolladas conjuntamente con la Agencia de Cooperación Internacional de Alemania (GIZ) y diseñados para proporcionar orientación práctica a los usuarios finales, responsables de las políticas y donantes.

 

“Las oportunidades que ofrece una energía solar más barata aumentan también la urgencia de garantizar que existan sistemas adecuados de gestión y gobernanza del agua”, señaló por su parte Eduardo Mansur, Director de la División de Tierras y Aguas de la FAO. “Necesitamos pensar de forma estratégica –añadió– sobre cómo puede utilizarse esta tecnología para fomentar un uso más sostenible de los recursos hídricos subterráneos para evitar riesgos como el desperdicio de agua y su sobreexplotación”.

 

África subsahariana y América Latina hacen un empleo relativamente bajo del riego en las tierras de cultivo, lo que conlleva que existe un potencial considerable para ampliarlo.

 

Evaluar hoy la viabilidad económica de un sistema de riego que utiliza energía solar requiere tener en cuenta una amplia gama de parámetros, entre ellos el tamaño y la configuración del sistema, la capacidad y viabilidad del almacenamiento de agua, la profundidad del pozo, la lejanía del área y el tipo del suelo a regar. Los denominados “periodos de amortización” para estas inversiones dependen de las condiciones citadas, de los cultivos y mercados, y también de la presencia de incentivos en los precios ofrecidos por los gobiernos.

 

La FAO insta a los gobiernos a revisar sus planes de incentivos para favorecer los “subsidios ecológicos” frente a los que se ofrecen sobre los combustibles fósiles.

Una de las principales recomendaciones de la FAO para incrementar el uso del riego con energía solar es garantizar que no se extraiga agua sin un plan adecuado de gestión hídrica.

 

Hay mucho trabajo por hacer en ese aspecto: Una encuesta de expertos de 25 países sugiere que, si bien las tres cuartas partes de los países cuentan con programas y políticas gubernamentales para promover el riego en pequeña escala, menos de la mitad tienen regulaciones específicas que limitan la extracción de agua subterránea con este fin.

 

Además, utilizar paneles fotovoltaicos para el riego tiene ventajas añadidas: los paneles solares producen energía incluso en momentos en los que no se necesita regar, lo que ofrece oportunidades para utilizar máquinas para el descascarillado de arroz, molinos, depuradoras de agua o unidades de almacenamiento en frío, todo lo cual contribuye al desarrollo rural y a generar ingresos. En algunos casos, la energía solar también puede convertirse en un “cultivo remunerado” si se alienta a los agricultores a reducir el exceso de bombeo de agua y optar por acumular y vender su excedente de energía a la red eléctrica.

 

Reporte de Pilar Sánchez, PV Magazine

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FAO insta a los gobiernos a incentivar el uso de energía solar en los sistemas de riego

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