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“El gran debate que se nos viene, casi tan importante como la misma Ley de Generación Distribuida, es la redacción del reglamento que la regirá. Y tenemos la trascendental tarea de hacer prevalecer el verdadero espíritu de la Ley, ese que hablaba de promover la implementación de sistemas de generación y autoconsumo fotovoltaicos, que le permitan al propietario bajar sus costos de energía, generar ingresos a las personas que invierten en esta tecnología y descentralizar la matriz eléctrica del país. Por estos principios nos jugaremos”.

 

Por: Camilo Belmar, director de ACESOL AG, presidente de la Comisión Fotovoltaica del mismo organismo y asesor técnico comercial de Fronius Internacional en Latinoamérica.

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Reporte Sostenible, 09 de septiembre, 2018

 

La modificación a la Ley 20.571 era algo necesario si queremos avanzar de una manera más rápida hacia nuestros objetivos energéticos como país. Estoy seguro que la generación distribuida o ciudadana jugará un rol importantísimo en un futuro próximo.  Para lograr estos objetivos, es de vital importancia entender que pequeñas plantas de generación fotovoltaica (FV) serán un aporte fundamental en una matriz energética moderna y sustentable.

 

Hasta la fecha se han instalado cerca de 3.200 sistemas bajo la Ley de Generación Distribuida. Si a ello le restamos los proyectos por techos solares públicos, reconstrucción y diferentes programas sectoriales, ese número es aún mas bajo. Si bien es un hito histórico en la transformación de la matriz energética de Chile, claramente la ley no ha alcanzado los objetivos deseados, principalmente por una tramitación lenta y poco amigable para el interesado en invertir en energía solar. Hay que reconocer que en ese sentido se ha mejorado bastante, pero queda mucho por avanzar.

 

La modificación a la Ley 20.571 solo tendrá un efecto positivo si realmente incentiva la inversión en proyectos de generación solar FV.  Por lo tanto, en mi opinión, la reglamentación que acompañará a la nueva Ley es casi tan importante que la misma normativa, pues definirá las condiciones y requisitos que fijarán si un proyecto puede o no acogerse a este “beneficio” -para mí, un derecho- de generar energía para autoconsumo, o recibir por ella una tarifa eléctrica determinada en caso de no poder consumirla en su totalidad.

 

La modificación solo permitirá descontarla de la cuenta de electricidad sin la posibilidad de recibir un pago por la energía generada que no se pudo consumir o descontar, siendo este remanente después de 5 años “donado” a la comuna donde se instaló. Esta modificación elimina el derecho de recibir un pago por la energía generada y, aunque el punto no está muy claro, el reglamento también tendrá que definirlo.

 

Tendremos varios meses luego de la publicación de la Ley con las modificaciones propuestas, para participar y proponer en la redacción del contenido del reglamento. Aquí veremos realmente si el espíritu de la Ley que se promovió por primera vez en una moción parlamentaria el 20 de agosto del 2008, por el fallecido senador y pionero solar, Antonio Horvath, mantiene algo de su esencia.

 

El espíritu de la ley -dadas las excelentes condiciones climáticas de nuestro país, sumado a la madurez de la tecnología solar fotovoltaica-,  es de promover la implementación de sistemas de generación y autoconsumo FV que le permitan al propietario bajar sus costos de energía, generar ingresos a las personas que invierten en esta tecnología y, además, apoyar a la red eléctrica descentralizando la generación, lo que ayuda a reducir la inversión en su infraestructura (Generación, Transmisión y Distribución) al generar energía  más cerca del consumo.

 

Estos temas y otros muy importantes se discutirán, además, en el marco de la “renovación” de la Ley de Distribución con ya más de 30 años de vigencia, la cual necesita urgentemente una revisión profunda para afrontar los nuevos desafíos energéticos que se nos vienen, y definir el futuro de la distribución de energía eléctrica en Chile.

 

Estamos viviendo tiempos importantísimos para el futuro energético de nuestro país y es clave aprovechar el momento que se nos presenta. Vivimos una transformación energética sin precedentes y tenemos la oportunidad, como pocas veces, de ser actores principales en este cambio a nivel mundial.

 

Si pensamos cómo será el futuro de la generación de energía, está claro que cada vez más el consumidor también se transformará en productor de energía. Sistemas de almacenamiento, storage, ya son una realidad tanto a nivel residencial como industrial, y tendremos que regular de manera sensata para que se pueda desarrollar el concepto de “prosumidor”, que son personas que interactúan entre productor y consumidor de energía de manera inteligente, aportando energía a la red cuando esta lo requiera o cuando sea rentable, democratizando finalmente la generación de energía.

 

Muchos ya lo entendieron, a otros les tomará un buen tiempo todavía, la discusión del reglamento de la nueva Ley de Generación Distribuida es el primer capítulo en esta historia que recién comienza: el cambio hacia una matriz energética democrática, limpia y sustentable.

 

 

Camilo Belmar es actualmente presidente de la comisión fotovoltaica de la Asociación Chilena de Energía Solar, ACESOL AG, miembro de la directiva del mismo organismo y asesor técnico comercial de Fronius Internacional en Latinoamérica.

 

 

 

 

 

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Camilo Belmar, director de ACESOL: “Un buen reglamento para la modificada Ley 20.571 es nuestro próximo desafío”

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