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Decisión afectará directamente a 12 millones de coches alemanes

 

 

Publicado el 01 de marzo de 2018

 

Es paradójico que el lugar de nacimiento del automóvil con motor de combustión sea el mismo que decida impedir su circulación, al menos si están alimentados a gasóleo (diésel). Los tiempos cambian e incluso las mentes más conservadoras se ven obligadas a dejar de lado sus principios para adaptarse y no morir ancladas en el pasado. No son pocos los países europeos que han considerado restringir la circulación de automóviles diésel en las ciudades, pero en el caso de Alemania se habla de prohibir radicalmente su uso en las grandes urbes del estado teutón, algo a lo que la canciller Angela Merkel se opone.

 

Tras saber que Roma vetará los vehículos con este tipo de propulsores a partir del año 2024, ahora se ha hecho público que el tribunal administrativo federal más importante de Alemania ha fallado a favor del grupo ambientalista DUH en los casos que los estados germanos apelaron contra las prohibiciones impuestas por los tribunales locales en Stuttgart y Düsseldorf por la mala calidad del aire, lo cual supone un nuevo golpe para la industria automotriz tradicional y el varapalo más duro para el gobierno de Merkel, criticado desde hace tiempo por su obstrucción y sus estrechos vínculos con este sector.

 

La decisión de la corte en cuestión, que tuvo lugar este martes 27 de febrero de 2018, supone la creación de reformas viales que podrían llegar a afectar a más de 12 millones de vehículos en el que siempre ha sido el mercado automovilístico más grande del Viejo Continente y uno de los mayores del planeta. Sin duda, esto obligará a los fabricantes de automóviles, no sólo alemanes, a pagar ingentes cantidades de dinero por las modificaciones que tendrán que llevar a cabo en su estrategia comercial, todavía acomodada en la producción de este tipo de motores –y desde hace 70 años–.

 

En otras palabras, aunque la mayoría de marcas ya tienen la mirada puesta en las energías alternativas con el acento en la electricidad, resulta evidente que tendrán que acelerar su transición ante la normativa que se avecina. La salud de los alemanes es una prioridad a la que se suma la tesitura de un sector que ya se ha visto afectado por una reacción global contra los automóviles a gasóleo desde que Volkswagen admitiese, en 2015, que falseaba sus pruebas de emisiones, tests que, precisamente, tienen como objetivo limitar las emisiones de las partículas causantes de ciertas enfermedades.

 

Reporte de Javier Montoro, www.soymotor.com

Alemania prohibirá los vehículos diésel en sus principales ciudades

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